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Crítica de Dunkirk. El Triunfo del Minimalismo.


Hace veinte años, un joven Christopher Nolan se presentaba con su corto "Doodlebug". Su funcional blanco y negro y una idea kafkiana de fondo, ponía sobre la mesa los temas que han marcado la carrera de su realizador. La huída, hacia adelante o atrás, la observación, la sensación de peligro constante, y sobre todo el tiempo. Viajando dos décadas al futuro desde aquel 1997, llegamos a 2017. El que fuera una promesa se ha convertido en uno de los realizadores más importantes de Hollywood, un nombre que garantiza calidad.

Te podrá gustar más o menos su cine, pero nadie debería negar que es un soberbio director, que película tras película demuestra que no es cierto que en el cine está todo inventado, y tiene una capacidad asombrosa para enseñarnos perspectivas nunca vistas.

En esta oportunidad se aleja del cine más convencional y propone una historia coral protagonizada principalmente por personajes anónimos de los que únicamente llegamos a conocer lo que vemos en pantalla, el espectador no recibe más información de ellos, apenas hay diálogos e incluso prácticamente suprime las historias personales para que sea la imagen la que hable, por eso digo que es minimalista.

Un punto a tener en cuenta de antemano es que no es brillante en el guión ni a la hora de contarnos un argumento, de hecho, es diferente, Dunkirk es exigente con el público.  Lo que ha hecho con este montaje y fotografía es hacer que el espectador se sumerja en la historia que se come a una narración contenida, que se limita a contar un hecho de mera supervivencia, de hombres corrientes puestos bajo las cuerdas. Tampoco vas a tener actuaciones memorables. El logro, y lo que la hace importante, es cómo nos muestra, desde el punto de vista del soldado. Sin tener que recurrir al uso excesivo del tan gastado y enfermo CGI, que lo hay, pero muy sutil, prácticamente imperceptible, usando barcos y aviones reales, filmados desde ángulos originales y que quedarán en la memoria de todo aquél que siga el género bélico.

La tensión se debe gracias a la impecable técnica con la cámara y a la banda sonora de Hans Zimmer con su escala "Shepard", notas musicales que suben y bajan al mismo tiempo sin llegar nunca a una resolución. Y hay que remarcar la edición de sonido, el tic tac del reloj y la utilización de cuerdas provocan una profunda tensión en el público. Tanto la música como el sonido son dos protagonistas.

Dunkirk es un acto de sinceridad, una historia de héroes que salvaron al Reino Unido de caer doblegado ante Hitler. Nolan recrea al ser humano en toda su oscuridad, cuando su vida corre peligro, cuando la inacción salva vidas a costa de otras. Es un film espectacular en todo su desarrollo, asfixiante de principio a fin. Hace que el espectador se quede pegado a la butaca sin ni siquiera pestañear. 

Desde el pánico hasta el alivio, la angustia hasta la cobardía más despreciable, la dignidad solidaria hasta la mezquina exclusión del diferente, la locura por haber tocado la muerte hasta la valentía para afrontarla. Sin la necesidad de recurrir al gore, a la sangre, y a los brazos que vuelan por los aires.

Un nuevo tesoro para el cine,  que abre carrera a los Oscars de 2018, mínimo debería tener nominaciones a "Mejor Edición de Sonido", "Montaje", "Dirección", y sin falta a la "Mejor Película del Año".

Un tipo al que le das una cámara y la transforma en oro, Christopher Nolan, gracias por tu existencia.
 

Puntuación:

9/10

Ficha en IMDb:
http://www.imdb.com/title/tt5013056/

Admin
D Van Costis
Debes hacer un viaje turístico a conocer la casa del Fundador de la Escuela.