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BORN TO KILL: El nacimiento de un psicópata.


Sam es un joven de 16 años realmente agradable. Inteligente, bueno con su madre, que tiene buenas notas, pasa su tiempo libre leyendo historias a los ancianos en el hospital, y siempre con una sonrisa en su cara. Parece el adolescente perfecto, excepto por un detalle: es un psicópata sin remordimientos.

Raramente no se ha hablado de esta miniserie británica de cuatro episodios, transmitida por Channel 4, pero este drama/trhiller es oscuro, psicológico, y te deja pegado a la pantalla de principio a fin, creado de una manera excelente por dos mujeres, Tracey Malone (Rillington Place) y Kate Ashfield, conocida por su rol en Shaun of the Dead.
Claramente el objetivo de las dos fue desorientar al espectador, desde el minuto cero, cuando vemos al protagonista, sin explicación alguna, y no entendemos que sucede. Pero vaya que lo vamos a entender después. 

Jack Rowan (Beowful) en su papel de Sam es increíble, y muestra su talento. Con solamente una mirada, una sonrisa, pudo transmitir la dualidad de este joven psicópata, algo reprimido todavía, pero a punto de dejar salir todo ese deseo morboso de adentro, transmitiendo nerviosismo en nosotros, los espectadores, y eso es una de las cosas a rescatar de la serie.
Todo el tiempo somos testigos de lo que Sam hace, como manipula a la gente que lo rodea, como se deja consumir por esa oscura personalidad, como se encierra en su habitación a practicar sus mentiras, y como todo parece terminar funcionando. Conocemos su doble vida, y no podemos hacer nada al respecto. Sabemos que está dejando pistas, que es una estupidez hacer lo que hace y pensar en salir impune. No entendemos como nadie alrededor se da cuenta de lo macabro que es, pero simplemente somos espectadores, y parece tener siempre un as bajo la manga.   
   


Su doble vida parece ser algo aislado, que Sam solamente es otro psicópata del montón. Pero no. Hay un oscuro pasado atrás de todo, que incoscientemente llevó a Sam a esto.
Involucra a su padre y a su madre Jenny, que tambien esconde un secreto, interpretada de una manera excelente por Romola Garai (Nicholas Nickleby, Atonement, Dirty Dancing 2), y sumado a esto, Sam debe manejar (a su retorcida forma) su primer amor, una joven bastante rebelde, recien llegada al lugar, que parece encajar perfectamente en todo sentido con lo que Sam pretende. 

El joven protagonista tiene que lidiar con su inexperta psicopatía, con su vida, la de los demás, y consigo mismo, dejandonos una miniserie de mucho nivel, tensa, que mezcla los sonidos, la fotografía y las actuaciones en un combo que no se puede dejar pasar, que no depende de los diálogos, y los que hay, siempre suman.
Parece ser obvia en momentos, pero siempre termina sorprendiendo, hasta llegar a un final mas que decente, y tal vez, (es mas un deseo que una realidad) un final abierto.

Muy recomendable --- 9/10 


 

Admin
Gastón Navarro
The one who knocks.